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Paraíso para los espeleólogos, en la mayoría de los municipios se encuentran hermosas cuevas naturales como la Cueva del Indio en el Páramo y la Cueva del Yeso en Curití, maravillosas obras de ingeniería de la naturaleza hechas galerías que sirven de marco a infinidad de manantiales. Así mismo, en sus entrañas, gran cantidad de fósiles dan fe de un pasado de insospechables resguardos prehistóricos, que pueden apreciarse en valiosas colecciones como las que guarda el Museo Arqueológico y Paleontológico, ubicado en el corregimiento Guane, en la población de Barichara y en el Parque nacional del Chicamocha.
Santander es también palacio gastronómico, con su principales incentivos culinarios: las hormigas culonas, la arepa amarilla o de maíz pelado, el tamal y el mute santandereano, el cabro y la pepitoria, la gran profusión de dulces de pastilla y de paila, las panuchas malagueñas, la cocada gironesa, el tradicional bocadillo veleño de guayaba y arequipe, las obleas florideñas, el sabajón de Jesús María, los encurtidos zapatoqueños, los quesos de Onzaga, El Peñón y Sucre, los chorizos del Valle de San José, la chicha o crema de maíz y los afamados viudos de pescado del Magdalena.
La Perla del Fonce, como es llamada San Gil, fue promulgada CAPITAL TURÍSTICA DE SANTANDER en julio de 2004 por la Asamblea Departamental en reconocimiento a la cantidad de visitantes que recibe, al desarrollo económico, al auge de los deportes extremos o de riesgo y a las variadas actividades eco turísticas y de aventura que realiza.
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